martes, 25 de octubre de 2022

Diario del Capitán XXXVI

Tarde, tan tarde como para ya no ver el sol en el horizonte pienso que sería bueno llegar a casa, sacarme los zapatos tan pronto entre y hundirme en el sofá del salón como un hombre cualquiera luego de un duro día de trabajo. Quisiera encender la televisión, revisar un poco la programación del servicio que siempre pago y no uso. Podría pedir comida rápida, beber un refresco carbonatado, quedarme inmóvil como un bulto inútil, sin oficio e insensible, recordando como ser un humano, aspirando a ser convencional, frente a una pantalla que ladra, injuria y entorpece. Hago cuentas de lo que pediré para comer y como siempre las hago bien, porque soy contador. Hace once años que me recibí y llevo quince años en esto, todo me sale bien, no me puedo quejar. Al llegar mi taxi, veo cierto toque de felicidad en el conductor quien amablemente pregunta si voy a querer escuchar algo y si el asiento es lo suficientemente amplio para estirar el largo de mis piernas pues es ajustable. Solo lo miro, con mirada complaciente pero no contesto ninguna de sus preguntas. A un par de kilómetros de distancia, sin razones aparentes, interrumpo el silencio de este viaje para decir:

 – "Llévame al mar" 

¿Por qué he dicho eso? ¿Cómo ha aparecido este impulso? ¿Qué se hace cuando se tienen resultados antes que las causas? El conductor que por una obligación comercial debe llevarme a donde quiero sin reclamar solo atina a preguntar: 

– ¿A qué parte? 

 – A Miraflores, contesto. Quiero ver el mar desde Larcomar.

Como tantas otras veces en el pasado, en mis vencidos veintes, me acercaré tímidamente a los límites del barranco, y apoyaré mi cuerpo en ellos tan solo para oír los ronquidos del océano verde esmeralda que no podré ver. Aquí estoy de nuevo, en las alturas. Estaré quieto para no perder los detalles de sus movimientos en su paso perpetuo hacia la costa. Esta vez no mojaré mis pies en su frío, no susurraré nada, no contaré ninguna historia, no lloraré, no gritaré. ¿Quién si yo gritase me oiría desde los coros celestiales? posiblemente nadie. 

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