Aquí me ha encontrado mi versión individual de otra vuelta completa alrededor del sol. En el silencio insólito del que pocos disfrutan, miro por mi ventana otra madrugada en mi triste y amarilla Lima.
Soy el tipo de persona que se sustrae del mundo el día de su cumpleaños. El que evita responder las llamadas al móvil, quien finge gratitud con las impostaciones sociales y las buenas maneras cuando no las puede evitar. Salvo algunas excepciones, muy puntuales, lo último que espero de la gente es afecto. No recibo regalos porque nadie se anima a darme algo en mi cumpleaños. Supongo también porque es algo difícil decidir que regalarme sabiendo que yo poseo todo lo que quiero. Bueno, al menos las cosas materiales. No es educado ser tan jactancioso, pero vamos, hay que poner una dosis de realidad aquí.
Qué buena manera de empezar otra vez, con mi gata durmiendo en el sofá y yo viendo al cielo de abril cambiar de color.
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