Cuando las piedras necesiten ser abiertas, yo las abriré para ti, mi querido
amigo.
Porque los
años pasan pero la memoria no olvida, y la mía no olvida nunca.
Mi deuda
contigo es eterna.
Quizá, de
las pocas lealtades que me quedan,
la que tengo
contigo sea la única que sobreviva.
¡Feliz
cumpleaños!
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